Es extraño pensar(se) como, en la naturalidad de la vida, nos encontramos en un constante reinicio, donde volver a comenzar en ocasiones se vuelve necesario, y en otras son una serie de situaciones que nos ponen nuevamente ante el quehacer de reiniciarnos.
Algunas semanas atrás, y ante la ola de injusticias en el que hasta ese día seguía siendo mi trabajo, se me notificó que sin motivo alguno, debía dejar mi puesto, lo que se convirtió en unos días de un sentir de tristeza, enojo, frustración y claro, un miedo ante el hecho de encontrarme frente al escenario de volver a comenzar, ahora en la búsqueda de nuevos horizontes laborales.
Tranquilo me quedé de saber que, junto al equipo que tuve la oportunidad de consolidar y dirigir, logramos cosas increíbles, dar nuevos aires a algo que se había quedado obsoleto, proponer nuevas formas, reinventar y crear cosas nuevas. Pero la tristeza de saber que eso se detendría, y que además me implicaría repensar cual sería el nuevo camino a seguir, y es que las oportunidades en cuanto a arte y cultura en el estado, no son tantas y vendría el enfrentarme a la decisión de intentar mantenerme, o buscar empezar en algo distinto.
A mis treinta y tantos, y con una experiencia profesional de 15 años, parece jugarme en contra lo aprendido, ya que se vuelve “demasiada experiencia”, y voy en cierto modo, agotando mis opciones de aquello que me gustaría hacer, y ahora tener que considerar tomar algo que no me guste o me motive, lo que se vuelve un tanto decepcionante y motivo de estrés.
Cada día despierto pensando “hoy será el día”, y recibiré la llamada de seguimiento a mi postulación, o la oferta de un trabajo donde pueda disfrutar y seguir aprendiendo, y haciendo aquello que me gusta, pero termina por no suceder. He pensado en tomarlo como la oportunidad para avanzar en mis proyectos personales, poner orden en mis ideas, repensar nuevas formas de seguir creando, porque al final, ¿es eso no?, tener la oportunidad de crear, de hacer cosas y disfrutar en el camino.
Sigo esperando poner orden en los pensamientos que vienen y preocupan, intentando disfrutar el momento de pensar a donde ir, y aprovechar la oportunidad que la vida me pone enfrente, de cuestionarme, reinventarme, repensarme y elegir lo nuevo que esté por llegar.
Abajo una serie de fotos, que no necesariamente tienen que ver una con la otra, creo que solo las elegí porque en este momento, las sentí muy parte de mi, de lo que voy viviendo, y de lo que cada día me inspira y me mantiene a elegir pensar lo bueno, y no lo malo en esta situación.
Daniel Loa









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