Está bien no siempre estar bien.

Hoy como algunos otros días, fue de esos en que las cosas parecían no acomodarse del todo, y es que nos enfrentamos cada día a una enorme cantidad de retos que implican grandes esfuerzos por no decaer, y resulta en una tarea difícil el mantenerse positivo eternamente.

Como seres humanos, nos hemos acostumbrado a que ser positivo y sonreír ante la vida, es el “camino correcto”, y ante cualquier alerta de lo contrario, tratamos de convencernos o convencer a los demás que hay algo por lo que vale la pena cambiar la actitud y no bajar el ánimo.

¿Pero hasta que punto esto es lo más recomendable? Parece ser que le huimos a algo que debería ser tan normal como sonreír, porque no tiene nada de malo tener uno de esos días en que queremos detenernos y decir: hoy no.

Y es que es totalmente válido poner el freno, sentarnos, aceptar los malos momentos y vivirlos, porque sin eso, no podemos ver aquello que no nos hace bien, sin eso no podríamos crecer y cambiar. Es más sencillo, aferrarnos únicamente a las cosas que parecen buenas, y mostrar las emociones que “no asustan”, pero si solamente tomamos los buenos momentos, o a las personas en sus momentos felices, entonces solo estamos evitando algo que es tan natural y que está en todos nosotros, eso que asusta, pero que necesitamos, y es el aceptar cuando no estamos del todo bien.

El reto viene después, cuando hemos aprendido a lidiar con ese lado, lo afrontamos y poco a poco nos vamos levantando nuevamente para vivir un nuevo día, uno más que vendrá lleno de mil cosas increíbles, que nos puede volver a golpear, y podemos caer de nuevo, pero que lo haremos viviendo todas las caras que tiene, y con ello seguramente seremos capaces de encontrar nuevas y mejores formas de ver la vida.

Aceptemos nuestras emociones, aprendamos a que las personas merecen tener días menos felices, pero principalmente aprendamos a decirnos “está bien no siempre estar bien”.

Daniel Loa.